EL POMBERO

 

Publicado por Javier

Este interesante ser mitológico propio de la cuenca del río Paraná, tiene su origen en Brasil, desde donde parece haberse extendido hacia el sur, alcanzando las regiones del noreste argentino, el norte de Uruguay y el Paraguay entero, lugar donde cuenta con mayor número de adeptos.

Aparentemente su nombre deriva del portugués “pombiar”, que significa literalmente “vigilar”; por lo tanto, el Pombero es “el que te vigila”.
Originalmente parece que se lo tomaba solo como un ente tutelar de la naturaleza; castigaba a los humanos que lastimaran a las aves sin una razón. El castigo podía consistir en una leve paliza (principalmente en el caso de los niños), generar que se perdiera en la selva o directamente transformar al infractor en un ave. Todo dependía de la gravedad de la falta.
Esta versión inicial se extendió entre los guaraníes, quienes adoptaron la creencia en este ser sin problemas. Pero parece que, posteriormente, la incorporación al folklore guaraní fue agregando características al Pombero, resultado de la confusión y el “mestizaje cultural” con otras figuras de las creencias de estos pueblos sudamericanos.

La versión actual lo pinta diferente en cuanto a su fisionomía, para empezar. Los relatos más viejos lo pintan como un ser humanoide, muy alto y delgado, con un gran sombrero de alero, que porta una vara con la que ejerce su magia. Las nuevas, en cambio, hacen más hincapié en lo feo de su rostro, su estatura más bien mediana, su fuerza mayor a la de un humano, el pelo que recubre su pecho y su espalda y la particularidad de presentar los pies invertidos (los talones hacia delante y los dedos hacia atrás, clara característica de los seres con gran potencial maligno).

También se agrega más recientemente la capacidad de congraciar con él mediante pactos para obtener buena fortuna. El rito sería el siguiente:

La persona que solicita los favores del Pombero debe acudir en soledad a una arboleda alejada de cualquier población, para allí manifestar en voz alta la ayuda del Pombero para tener suerte en el dinero, el amor y otros aspectos de la vida. Acto siguiente, al volver a su casa, debe preparar por la noche, a modo de ofrenda, un recipiente con tabaco (puro o en forma ya de cigarrillos), una botella con alguna bebida alcohólica (cuanto más fuerte, mejor) y algo de comer. Todo esto será depositado en la puerta de la casa, o en algún lugar (siempre en la calle) donde no pase mucha gente durante las noches.
Si a la mañana siguiente las tres ofrendas han sido consumidas, significa que el Pombero ha aceptado el pacto. Desde entonces el individuo empezará a tener suerte y éxito en todo lo que se proponga. La única condición es aportar diariamente los requisitos mencionados. Todo irá bien, salvo que la persona piense que todo es una mentira y alguna noche no deje más los recipientes con alcohol, comida y tabaco, adjudicándose a sí mismo su éxito y no al Pombero, o que se olvide de dejar la ofrenda. En ese caso, el Pombero se vengará quitándole todo lo que le dio, sin volver a aceptar un pacto. Peor aun será su reacción si el humano trata de verlo alguna noche para corroborar que es él quien consume los regalos.

En esta versión actual, el Pombero toma más papel de duende que de tutelar, aunque mantiene su protección sobre la naturaleza y continua castigando a los humanos que se internan en sus dominios con el único fin de hacer daño.

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Polybius

Publicado por Anna

El videojuego “Polybius”, presentado en una cabina de arcade tradicional, fue lanzado al mercado en 1981 por una semidesconocida compañía llamada Sinneslöschen. La remesa inicial fue de tan solo siete máquinas recreativas, que se distribuyeron en algunos salones recreativos de los suburbios de la ciudad de Portland, en el Estado de Oregón, EE.UU.

Según dicho relato, adornado con cierta intención de engrandecer la leyenda del juego, al día siguiente de su salida al mercado las máquinas ya tenían largas colas para jugar frente a la cabina, consistente en un mueble de color negro que, como interfaz de control, contaba con un solo botón y un joystick, siendo el único adorno de la misma la marquesina con el logo del juego.

Las historias que circulan sobre el juego coinciden en señalar que había algo siniestro en el mismo: algunos de los que lo probaron acabaron odiando los videojuegos por completo. Y es que los relatos sobre sus efectos eran demoledores.

El juego consistía en una combinación de luces y gráficos vectoriales estroboscópicos, con mensajes subliminales incluidos. En este sentido era similar a la recreativa “Tempest”, lanzada por Atari un año antes.

En el juego manejábamos una nave, aunque no era la nave lo que se movía, sino la pantalla, que podíamos girar con el único mando disponible. Esto, unido a los vistosos gráficos vectoriales y un sonido sintetizado muy superior al de otros arcades de la época, convertía a la recreativa en todo un logro técnico tremendamente adictivo, según aquellos que la probaron.

No obstante, sus efectos eran demoledores en el subconsciente humano: brotes epilépticos, mareos, pérdidas de memoria, naúseas, alucinaciones, e incluso terribles pesadillas. Hay quien habla incluso intentos de suicidio propiciados por los supuestos mensajes subliminales del juego, e incluso algunos aseguraban ver caras demoníacas al mirar indirectamente la pantalla de juego que desaparecían al fijar la mirada, oían voces ininteligibles, gritos aterradores, quejidos de dolor o pánico y hasta voces femeninas diciendo entre sollozos frases como: “¿por qué me haces daño?”.

La máquina era enormemente adictiva al principio, pero al poco tiempo despertaba en el jugador un odio irracional hacia la misma. Cuanto más se jugaba, más se generaba en el jugador un odio atroz hacia la máquina y al mismo tiempo, la capacidad de recordar en qué consistía o cómo era el juego disminuía, hasta el punto de que el jugador prácticamente no llegaba a recordar nada del mismo.

El nombre de la supuesta compañía creadora del juego era de por sí una advertencia: Sinneslöschen, un vocablo alemán que podría traducirse como “pérdida de memoria” o “inhibición sensorial”. No obstante, hurgando un poco más encontramos que el juego fue programado por Ed Rottberg, un empleado de Atari creador de “Battlezone”.

Algunos dueños de salones recreativos de la época cuentan que era frecuente ver a señores trajeados de negro supervisando y controlando el estado de la máquina, tomando notas en sus libretas y hablando con los jugadores sobre su experiencia. Esto acrecentó la sospecha de que la máquina pertenecía al gobierno estadounidense.

Por aquellos tiempos se creía que Atari tenía contratos secretos con el gobierno y que la supuesta compañía alemana Sinneslöschen no era más que una empresa fantasma bajo la que se escondía la propia Atari. Una tapadera para enmascarar un experimento secreto llevado a cabo por el gobierno sobre el sector más joven de la población.

Todo acabó tan súbitamente como había empezado. Transcurrido tan solo un mes desde la colocación de las máquinas, ocurrió la tragedia. Un niño de apenas 13 años murió de un ataque epiléptico mientras jugaba al juego. Al día siguiente, empleados de la compañía, vestidos como siempre de negro, acudieron a todas las salas en donde se había instalado el juego y desmantelaron todas las unidades, haciéndolo desaparecer para siempre.

Erzsebet Bathory: La Condesa Sangrienta

Hero Habla:

Gabriella Erzsébet o Alžbeta Báthory-Nádasdy de Ecsed nació en 1560 en el seno de una de las familias más antiguas y adineradas de Transilvania. Su nombre ha sido traducido también por Elízabeth.
Hija de György Báthory de Ecsed y Anna Báthory y sobrina de István Báthory, Gran Príncipe de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586. Prima de Zsigmond Báthory que fue también Gran Príncipe de Transilvania, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo. Pasó su infancia en el castillo de los Ecsed. Se dice que desde edad temprana sufría de violentos ataques, epilepsia u otra enfermedad neurológica, que remitieron con el tiempo.
A los once años fue prometida al Conde Ferenc Nádasdy de Nádasd y Fogarasföld, quien le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir al Castillo de los Nádasdy. Nunca hizo buenas migas con su suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Báthory hacía valer el rango superior de su apellido con mucha frecuencia.
A los trece años se quedó embarazada de uno de sus sirvientes. El muchacho fue castrado y arrojado a los perros y Erzsébet enviada a otro remoto castillo familiar para que pariera. Se hizo desaparecer al bebé.
A diferencia de la mayoría de mujeres, y hombres, de su tiempo, Erzsébet recibió una buena educación y su cultura sobrepasaba a la de la mayoría de los hombres de entonces. Era excepcional, hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros no sabían ni deletrear ni escribir. Cada detalle de su vida nos muestra a una persona muy inteligente, totalmente al control de sus facultades mentales.

A los 15 años, en 1575, casó con Ferenc, que entonces contaba 26 años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el Castillo de Varannó; incluso se invitó al emperador Maximiliano II, que no pudo acudir. Fue Ferenc quien adoptó el apellido de soltera de su esposa, mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al Castillo de Čachtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la casa.
Las posesiones de la pareja eran enormes, y se requería además un férreo control sobre la población local, de origen húngaro, rumano y eslovaco.
El joven Conde no permanecía mucho tiempo en el Castillo, la mayor parte del tiempo combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona, empalando a sus enemigos sin compasión, lo que le mereció el apodo de “Caballero Negro de Hungría”. Existe registro escrito de cómo Ferenc y Erzsébet intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes.
En 1585, diez años después de su matrimonio, la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo, Pál.
En la gélida mañana del 4 de enero de 1604, el Caballero Negro de Hungría murió de súbita enfermedad durante una de sus batallas, dejando viuda a Erzsébet, contaba con 44 años. Despidió a su muy odiada suegra del castillo, junto con el resto de la parentela Nádasdy; las muchachas a las que ésta protegía en esos momentos fueron llevadas a los sótanos y allí recibieron por fin los castigos que, en opinión de Erzsébet, se merecían.
Esto dejó a Erzsébet en una situación peculiar. Señora feudal de un importante condado de Transilvania, metida en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsos, pero sin ejército con que proteger su poderío. Por la misma época, su hermano Gabor, se convirtió en Príncipe de Transilvania, con el apoyo económico de la riquísima Erzsébet. Gabor, se metió pronto en una guerra con los alemanes; por complejas razones políticas, esto la ponía en peligro de ser acusada de traición por el Rey Mátyás II de Hungría -quien probablemente ambicionaba sus extensos dominios-. Viuda como era, se vio más vulnerable y aislada que nunca.
Cuenta la leyenda que Erzsébet, ya viuda, vio a su paso por un pueblo a una anciana decrépita y se burló de ella. La anciana ante su burla la maldijo diciéndole que ella también estaría como una vieja en poco tiempo.
Todo empezó poco tiempo después. Una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario tirón de pelos mientras la peinaba. Al principio tuvo mucha suerte, la condesa reaccionó reventándole la nariz de un fuerte bofetón, pero cuando la sangre salpicó la piel de Erzsébet, a esta le pareció que allá donde había caído, desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. Tras consultar a sus brujas y alquimistas, ambos le aseguraron que la sangre humana prolongaba la juventud.
Con la ayuda de su mayordomo Thorko y su corpulenta sirvienta Dorottya, desnudaron a la pobre muchacha, tras asestarle un profundo corte en el cuello, llenaron el barreño con su sangre. Erzsébet tomó su primer bañó de sangre.
Entre 1604 y 1610, los fieles sirvientes de Erzsébet se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables.

Más adelante, cuando los errores de su hermano Gabor la pusieron en una situación política muy delicada, tomó la costumbre de quemar los genitales a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros o los pechos. Esto ocurrió en su estancia en Viena, donde tenía una mansión cerca del palacio real en el centro de la ciudad.
También le gustaba mucho que sus doncellas se desnudaran para ella.
Cuando la cifra de víctimas comenzó a subir, el pastor protestante comenzó a manifestar sus dudas, morían demasiadas chicas por “causas misteriosas y desconocidas”. Así que comenzaron a enterrar en secreto los cuerpos desangrados.

Llegó un momento que el guardar tal número de cuerpos en el castillo se convirtió en un gran problema. Incluso al principio se guardaron algunos cuerpos debajo de las camas. Sin embargo, el hedor era tan insoportable que algunos sirvientes ocultaron los cuerpos en lugares peligrosamente insensatos, como campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina, con lo que empezaron a circular leyendas entre el pueblo de la existencia de vampiros los cuales eran la causa de los cuerpos llenos de sangre que se encontraban alrededor de la aldea.
En 1609 Erzsébet, por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de sus numerosos crímenes, cometió el error que acabaría con ella, utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. Algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por “causas misteriosas y desconocidas”, nada extraño de aquella época, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el “internado” de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que sus muertes eran consideradas importantes.
Esto, unido a la denuncia del pastor protestante al Rey Mátyás a través de la curia clerical, generó la apertura de una investigación mandada por el Rey para el esclarecimiento de los acontecimientos “misteriosos” que acaecían en el lugar.
Según el testimonio del conde György Thurzó, primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general por el Rey, cuando su hueste llegaron al castillo un 30 de diciembre de 1610, no hallaron oposición alguna, ni a nadie para recibirles. Lo primero que vieron fue a una sirviente en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más.
Por todas partes había toneles de ceniza y de serrín, usados para recoger la sangre que se vertía tan pródigamente en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un tenue olor a podredumbre.
En el propio diario de Erzsébet aparecía escrito con todo lujo de detalles, como día a día sus víctimas eran torturadas y matadas, hasta sumar un total de 612 jóvenes.
Documentos existentes demuestran una curiosa coincidencia, la unión entre la familia Bathory y la de Vlad Draculea, los antepasados húngaros de Draculea estaban relacionados con el clan Bathory.

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Sociedad de la niebla

La Historia del Clan Canibal Beane

Hero Habla:

Sawney Bean nació en el condado de East Lothian, a unos trece kilómetros al este de la ciudad de Edimburgo, durante el reinado de Jaime I de Escocia. Su padre se dedicaba a recortar setos y excavar zanjas, e inició a su hijo en la misma profesión. Durante su juventud, Sawney se ganaba el pan cotidiano con aquel oficio, pero como el chavalin era un poco vaguete, acabó pirándolselas de casa de sus padres y se trasladó a la parte deshabitada de la región, llevándose con él a una novia que tenia.

La pareja se instaló en una cueva, cerca de la playa del litoral del condado de Galloway; allí vivieron durante más de veinticinco años, sin ir a ninguna ciudad, pueblo o aldea.

En aquel tiempo tuvieron un gran número de hijos y nietos, a los cuales criaron de acuerdo con sus propios hábitos, sin la menor noción de humanidad ni de sociedad civilizada. Nunca tuvieron ninguna compañía, y se mantenían a sí mismos robando, no sin antes cargarse a la víctima. Gracias a este método sanguinario, y al hecho de vivir tan apartados del mundo, transcurrió mucho tiempo sin que fueran descubiertos; no habiendo nadie capaz de sospechar cómo se perdían las personas que pasaban por el lugar donde ellos vivían. Depués de haber asesinado a un hombre, una mujer o un niño, transportaban el cadáver a su madriguera, y allí lo descuartizaban y después se lo comían; éste era su único alimento; y a pesar de que llegaron a ser tan numerosos, normalmente tenían un exceso de aquella repugnante comida, de modo que amparados por la oscuridad nocturna, solían arrojar al mar piernas y brazos de las víctimas, procurando hacerlo a una gran distancia de la cueva en que vivían; aquellos miembros eran devueltos con frecuencia por el mar a la playa, en diversas partes de la región, para asombro y terror de los que los descubrían, y de otros que oían hablar del macabro hallazgo.

Las desapariciones se hicieron tan frecuentes, que provocaron un acojone general en toda la región. La alarma fue en aumento, ya que no se podía viajar con seguridad por las proximidades de la madriguera de aquellos malvados. Fueron enviados espías a aquellos lugares; la mayoría de ellos no regresaron, y los que lo hicieron, después de llevar a cabo minuciosas investigaciones y pesquisas, no pudieron dar con las causas de aquellos misteriosos sucesos.

Varios viajeros fueron detenidos como sospechosos y ahorcados erróneamente con el apoyo de alguna prueba circunstancial. También fueron ajusticiados varios posaderos, sin otro motivo que el de haber alojado en sus posadas a algunas personas que posteriormente habían desaparecido sin dejar rastro. Se sospechó que habían asesinado a aquellas personas en sus establecimientos y enterrado después los cadáveres en lugares donde no resultara fácil descubrirlos. La justicia se ejerció con la mayor severidad imaginable, a fin de evitar aquellas frecuentes y atroces hazañas; hasta el punto de que muchos posaderos que vivían en la zona occidental de Escocia, abandonaron sus negocios, temiendo correr la misma suerte, y buscaron otras ocupaciones.

Esto, por otra parte, ocasionó muchos inconvenientes a los viajeros, que ahora encontraban grandes dificultades de alojamiento para pasar la noche. En pocas palabras, toda la región quedó casi despoblada.

Sin embargo continuaban produciéndose desapariciones de súbditos del rey, de modo que todo el mundo llegó a admirarse de que pudieran producirse semejantes villanías sin que sus autores fuesen descubiertos. Ni uno solo de los que habían sido ejecutados confesó su culpabilidad en el patíbulo; por el contrario, afirmaron su inocencia hasta el último minuto. Cuando los magistrados comprobaron la inutilidad de aquellas medidas, renunciaron a sus procedimientos rigurosos y confiaron en la suerte para la resolución de aquel horrible misterio.

La familia de Sawney, entre tanto, continuaba creciendo, y cada uno de sus miembros, cuando la edad se lo permitía, ayudaba en la medida de sus fuerzas a perpetrar los horribles crímenes, que seguían impunes. A veces atacaban a cuatro, cinco o seis viajeros al mismo tiempo, pero nunca a más de dos si iban a caballo; eran tan precavidos, además, que tendían dos emboscadas, una delante de la otra, para evitar que alguno de los atacados pudiera escapar, si se había librado de los primeros asaltantes.

El lugar en el cual habitaban era completamente solitario y, cuando subía la marea, el agua penetraba en una extensión de casi doscientos metros en su vivienda subterránea, que tenía casi dos kilómetros de longitud; de modo que la gente armada que fue enviada a investigar ni siquiera se había fijado en la cueva, incapaz de imaginar que algún ser humano pudiera resistir en semejante lugar de perpetuo horror y oscuridad.

El número de asesinatos cometidos por aquellos salvajes no llegó a conocerse nunca con exactitud; pero se calculó que en los veinticinco años que duraron sus fechorías habían lavado sus manos con la sangre de un millar de hombres, mujeres y niños, como mínimo.
Su descubrimiento tuvo lugar en 1435 en las siguientes circunstancias: Un hombre y su esposa, montados en el mismo caballo, regresaron un atardecer a su hogar, después de haber visitado una feria, y cayeron en la emboscada de aquellos desalmados asesinos, que se lanzaron furiosamente sobre ellos. El hombre se defendió valientemente con espada y pistola, derribando a algunos de los asaltantes.

En el transcurso de la lucha la pobre mujer cayó del caballo, e inmediatamente fue asesinada ante los ojos de su marido, ya que las mujeres caníbales la degollaron y empezaron a chupar su sangre con tanto placer como si fuera vino; después le abrieron el vientre y le sacaron las entrañas. El horrendo espectáculo hizo que el hombre redoblara sus esfuerzos por defenderse, sabedor de que si caía en manos de sus enemigos correría la misma suerte.

Quiso la suerte que mientras luchaba desesperadamente se presentara un grupo de veinte o treinta hombres que había estado en la misma feria; y ante partida tan numerosa Sawney Bean y su sanguinario clan decidieron retirarse a su madriguera, cruzando un tupido bosque.

El hombre, que era el primero que salía con vida de una emboscada del clan de Beane, contó a los recién llegados lo que había sucedido y les mostró el cadáver de su esposa, que los forajidos no habían podido llevarse. Todos quedaron estupefactos y horrorizados ante su relato; le llevaron con ellos a Glasgow y pusieron el asunto en conocimiento de los magistrados de la ciudad, los cuales informaron inmediatamente al rey.

Tres o cuatro días más tarde, Su Majestad en persona, con un ejército de cuatrocientos hombres, salió para el lugar donde se había producido la tragedia, a fin de registrar el terreno palmo a palmo, tratando de localizar a aquellos seres diabólicos que desde hacía tanto tiempo venían siendo tan nefastos para las regiones occidentales del reino.

El hombre que fue atacado era el guía, y se llevaron también un gran número de sabuesos, no omitiendo ningún medio humano que pudiera conducir a poner fin a aquellas crueldades. Sus primeras pesquisas resultaron infructuosas; no consiguieron encontrar ninguna vivienda, y a pesar de que pasaron por delante de la cueva de los malvados, no le prestaron atención y continuaron su exploración a lo largo de la playa, ya que la marea estaba baja en aquel momento. Por fortuna, algunos de los sabuesos entraron en la madriguera, e inmediatamente estalló un espantoso…

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Rasputín

Hero Habla:

Rasputín fue un curioso personaje que entra a la historia
de manera insospechada. Después de sus experiencias en la secta de Los
flagelantes, entraría en contacto con la familia de los Romanov, Zares de Rusia.

Rasputín creció de forma salvaje en los campos de Siberia no contando con ninguna formación académica y desde muy joven se dedicó arobar ganado. Desde joven recurrió a los vicios sexuales de las orgias, y se alistó a una secta de rancia ortodoxia dominante de la región natal de Gregory, llamada los Christy, los fragelantes, quienes predicaban que solo mediante el dolor era posible llegar a la fe verdadera. Esta secta las practicaba fiestas y orgías constantes de las cuáles Rasputín se convirtió en un acérrimo integrante.

Rasputín llevaba en su juventud la vida típica de un campesino siberiano, hasta que comenzó a cambiar. Era un hombre muy alto de estatura, de hábil y elocuente poder oratorio, personalidad abrumadora, de aspecto un tanto tosco, grosero a veces, violento, tenía una mirada muy penetrante y era poseedor de un profundo carisma. Amaba y odiaba efusivamente. Así mismo, Rasputín era un actor soberbio y convincente, se sabía poseedor de estas habilidades y las usó inteligentemente en su provecho.

En su época había rumores de que era una persona licenciosa y de que se le había visto numerosas veces borracho y en compañía de prostitutas. Sus relaciones con sus discípulos, sus visitas de alcoba, en su mayoría mujeres de la alta sociedad rusa, también eran polémicas. Una de sus máximas era:”Se deben de cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores”. Sin embargo los historiadores no han encontrado pruebas concluyentes que afirmen esta vida licenciosa.

Durante su juventud Rasputín, vivió entre orgías y
prostitutas, aunque llegó a casarse y tener 4 hijos. Con el tiempo cobró
fama de curador, adivino y místico.

Los viajes de Rasputín

A los diecinueve años se casó con Proskovia Fiódorovna, de la que tuvo cuatro hijos oficiales, aunque se cree que tuvo muchos más con las diferentes amantes que tuvo. A la edad de 30 años fue expulsado por el nuevo gobernante de Pokróskole a causa de sus numerosos escándalos.

El Zar Nicolás II y su esposa la zarina Alejandra
Fédorovna, quien al ser testigo de la curación de su hijo por Rasputín,
cayó bajo su poderosa influencia.

Durante esta peregrinación, Rasputín vivió de las donaciones de los campesinos que encontraba a su paso; se le consideraba un místico y se le atribuía el poder de curar enfermedades y predecir el futuro. Rasputín estuvo dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y Tierra Santa. Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones. Rasputín también consiguió hipnotizar a la gente solo con la mirada, curar enfermedades y vaticinar hechos futuros. También recorrió gran parte de Rusia predicando la salvación por el arrepentimiento.
Rasputín y los Romanov

En San Petersburgo fue protegido por el gran Nikolaevie y la gran duquesa Militsa (1904), y logró introducirse en la intimidad de la familia imperial, al conocer a la esposa del Zar, Alejandra Fiódorovna (1907), quien ya era conocedora de sus poderes curativos. Encargado de aliviar la hemofilia del zarevic Alexis, sobre el que eferció una influencia hipnótica, consiguió ganarse la voluntad de la zarina Alejandra Fédorovna y de Nicolás II, hasta convertirse en el verdadero dirigente de la corte imperial (1911). Su influencia en los asuntos eclesiásticos se extendió a la política al comenzar la Gran Guerra (1914). Sus excesos alcohólicos y sus orgías escandalosas alarmaron a la nobleza, especialmente por su perniciosa influencia en la política. Aunque influyó en una aproximación hacia Alemania, sin embargo no pudo comprobarse que fuera un agente secreto de ésta. Este hecho fue muy desastroso para la permanencia del régimen zarista durante la ausencia del Zar Nicolás II.

Investido de un inmenso poder, Rasputín designó a muchos altos funcionarios del gobierno, aunque la mayoría incompetentes. A principios de la Primera Guerra Mundial, Rusia atravesaba un momento crítico. El zar Nicolás II asumió el mando del ejército y Rasputín se hizo con el control absoluto del gobierno. Su profunda influencia en la corte imperial escandalizaba a la opinión pública; además, su comportamiento le daba mala reputación y sus orgías eran bien conocidas por el pueblo, que ya en ese entonces se dirigía a Rasputín con el apodo de El Monje Loco.

La extraña muerte de Rasputín

Ante el descrédito en que Rasputín estaba sumiendo a la monarquía y la iglesia a causa de sus controvertidas orgías, su posible identidad como espía de alemania, su gran influencia en Alejandra Fédorovna y en general en los Romanov, varios aristócratas comenzaron a odiarle y encabezados por el príncipe Félix Yusupov, conspiraron para asesinar a Rasputín. Y en uno de los asesinatos más extraños y controvertidos de la historia, Yusupov dio muerte a Rasputín en el año de 1916 primero intentando proveerle cianuro en su bebida, más al no…

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El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda

Kratos Habla:

Cuenta la leyenda que Uther, Rey de lo que se conoce ahora como Gran Bretaña, decidió un día firmar la paz con uno de sus más fieros enemigos: el duque de Cornwall. Para ello invitó al duque y a su señora esposa a su castillo. Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó totalmente enamorado de ella.

Al darse cuenta de esta situación, la duquesa le pide a su marido retirarse inmediatamente del castillo y regresar a casa. El duque de Cornwall se retiró del castillo y reinició la guerra. El amor de Uther por la duquesa era tan grande que se enfermó y buscó la ayuda de Merlin, el mago de la corte.

Éste le dijo que lo único que tenía era “Mal de Amores” y que podía ayudarlo con una condición: el hijo que tuviera con Ingraine se lo entregaría a él (a Merlin), para educarlo y prepararlo para cumplir su destino, que no era otro que ser el más grande Monarca de Inglaterra.

Esta conversación animó a Uther para ir con sus tropas , en busca de su amor. El duque se enteró de sus intenciones y fue a su encuentro. En la lucha Cornwall muere y los mensajeros de Uther convencen a Ingraine para que se convierta en su esposa. Al final, ella accedió y pronto se casaron.

Cuando nació el heredero, fue Merlin a ver a Uther y éste se lo entregó como había prometido. La criatura fue entregada a Sir Héctor, un noble de la corte, quien no tenía conocimiento de la sangre real del niño. El infante fue bautizado con el nombre de Arturo.

Cuando Arturo contaba con dos años su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi incontrolable que duró por años. Un buen día Merlin reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los nobles de la corte que sería Cristo a través de un milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther. El milagro no se hizo esperar, y en el cementerio próximo a la iglesia apareció un espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada estaba inscrito: “quien pueda desencajarme de esta piedra será Rey de toda Bretaña por derecho de nacimiento”. Ante este milagro todos los nobles intentaron sacar la espada, sin ningún resultado.

Fue así como se decidió que, despues del torneo tradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían probar suerte con la espada milagrosa.

En uno de esos torneos (años después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo.Arturo no participaba porque era todavía un muchacho de 15 años, Cuando se dió comienzo a la competencia, Sir Kay se dió cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.

Arturo fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces se recordó de la espada que estaba en el cementerio y fue en su busca. Tomó la espada por su empuñadura y la sacó con total facilidad. Al entregarsela a Sir Kay , éste se dio cuenta al instante que era la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre. Sir Héctor quedó lleno de estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego…

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Lilith

4N4666 Habla:

Cuentan que cometió dos transgresiones tan terribles que le valieron su expulsión no sólo del Paraíso, sino de la “historia oficial”; vaga desde entonces por los márgenes, por las fronteras del exilio, con largos cabellos y alas, algunas veces, con rostro de mujer y cuerpo de serpiente, o quizás, con la mirada lúbrica de los vampiros, otras. Érase que se era el comienzo de los tiempos, los primeros momentos de la Creación. Dios creó a Adán y supo que no era bueno que estuviera solo; con barro creó entonces a la mujer, para que lo acompañara, y le puso por nombre Lilith, “aliento”.

Lilith no obedeció la orden de sumisión que le impusieron; pensaba que era igual a su marido, que tenía los mismo derechos que él porque habían sido creados con el mismo barro, no se sentía inferior, ni débil, ni dependiente. Era una mujer íntegra y como tal quería gozar, al igual que Adán, de la vida y de todo lo que ésta implicaba, incluidos la sexualidad y el erotismo.

Le propuso, entonces, ciertos cambios para que también ella pudiera sentir placer. Él, por supuesto, se negó: ella debía aceptar la imposición de amarlo mirándolo siempre desde abajo. Sin embargo, Lilith se resistía a reconocer como superior al hombre, aunque él tuviera en el cuerpo la marca de la divinidad. Evidentemente, no había lugar allí para dos iguales, por lo que decidió abandonar el Paraíso, antes que someterse y renunciar a sí misma.

Pero antes de partir, cometió la segunda transgresión imperdonable: pronunció el nombre inefable de Dios. La Ley establece la prohibición; Yaveh es el Dios que no se menciona. Si en el nombre de la divinidad se concentra toda la fuerza vital de una comunidad, el pronunciarlo convierte a quien lo haga en un demiurgo capaz de inventar el Universo. La capacidad de los seres humanos de crear a través del lenguaje los acerca en algo a la divinidad, pero en el rostro impenetrable de Dios, en el silencio de su verdadero nombre está el límite.

Lilith osó pensar que tenía derecho sobre su voz, derecho a la palabra, derecho a nombrar, derecho al logos.

Lilith osó pensar que podía decidir sobre su propio cuerpo, sobre su placer, sobre su sexualidad. Lilith osó pensar que tenía los mismos derechos que Adán, los mismos derechos que los hombres.

Lilith osó disponer de su cuerpo; osó disponer de las palabras. Se arrogó el derecho a nombrar, a pronunciar lo impronunciable. De este modo, liberó al mundo de los límites de la imaginación y del conocimiento, poniendo en escena el lado oscuro de la Creación

El castigo divino fue la casi completa desaparición de Lilith de la historia. Dios quiso borrar a Lilith.

Así, la primera mujer es, al mismo tiempo, la primera “desaparecida” de la historia: su nombre fue borrado de la Biblia (se le menciona sólo una vez -Isaías 34:14-, aunque esta mención no resulta clara en todas las traducciones al español); su cuerpo fue borrado del relato.

Lilith prefirió su libertad, aunque fuera en una caverna, antes que la vida en un paraíso que la obligaba a renunciar a su propio deseo. Desde entonces, las diversas tradiciones la han asociado con la “cara oculta” del ser (¿el inconsciente?), aquel que nos vincula al sexo, a la sangre, a la oscuridad, a la muerte. Lilith, copulando con el Ángel caído; Lilith con forma de serpiente tentando a Eva con el fruto prohibido (porque cuando Dios vio que haber hecho a la mujer con el mismo barro que al hombre había causado tantos problemas, decidió realizar un nuevo intento, pero, esta vez, borró cualquier pretensión de independencia, creando a la segunda esposa de una costilla de Adán); Lilith como vampiro, como súcubo, provocando sueños eróticos en todos aquellos que duermen solos, Lilith “madre de demonios”, Lilith inculcando deseos de autonomía. Lilith que quisieran silenciada; Lilith que quisieran desaparecida. Lilith dueña de su cuerpo y de su lengua, del placer y la palabra.

Presentando a nuestra protagonista

* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido “tomada prestada” de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.

* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.

* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término “Lilith”, y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.

* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo

* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.

* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.

* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.

* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.

* Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna.
Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.

Lilith en la tradición hebrea

* El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.

* En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.

* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de “doble opuesto” y “doble contrario”. Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.

* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: “la Bestia”, y también la “Mala Bestia”, y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos.

* Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la “luna negra”. En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra.

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