Soja ¿es tan beneficiosa?

Posteado por: Corvus

Bueno todos sabemos lo harto que se alaba dicho sustituto de la proteina animal,y lo buena que es etc…
¿Pero es realmente asi?.

Estaba leyendo un articulo sobre ella y busque , bueno les pondré como muestra 3, pero podrían encontrar muchos sobre los problemas.
LES RECOMIENDO LEAN EL TERCERO QUE LES ADVERTIRÍA, DE LOS PROBLEMAS DE SALUD QUE PUEDEN TENER CON SU CONSUMO AUN SIENDO NATURAL

 

Milagro o maleficio

Las dos caras de una misma “cosecha”

La Argentina que allá por la década del 50 fue conocida como el granero del mundo o el país de las vacas gordas, hoy se ha convertido en uno de los principales produc-tores y exportadores de soja a nivel mundial.

Esta situación se ha ido generando desde principios de los setenta, incrementándose en cifras récord en la década del 80 y 90, al punto de, en el 2005 alcanzar 40 millones de toneladas cosechadas, un monto de producción que antes sólo podía lograrse sumando la cosecha de todos los granos.

Indudablemente, tras esta suma puede estimarse que la rentabilidad económica de esta oleaginosa es increíblemente beneficiosa para quienes la producen, comercian y para el país que crece y se posiciona como el tercer productor mundial de soja.

Con seguridad ésto es así ya que se calculan alrededor de 250 dólares por tonelada, es decir que a este paso y con cosechas tales como las del último ciclo 2005, la producción sojera argentina ronda los 10.000 millones de dólares. Una suma para nada desdeñable.

Claro que la historia de esta semilla maravillosa en rindes productivos, trae consigo condimentos particulares que no pueden ocultarse tras una cifra exorbitante, aunque lo intenten.

SOJA TRANSGENICA

En 1996 se liberaron al mercado las variedades de pro-ductos genéticamente modificados (GM) o transgénicos.

Estos organismos son resistentes a herbicidas tales como el glifosato que permiten “limpiar” el suelo rápidamente. Estos cultivos requieren muy poca atención y gran respuesta económica en menos tiempo que utilizando las semillas y químicos convencionales.

Al aumentar la eficacia en la producción, con la utilización de transgénicos, se pueden bajar los costos, usar menos insumos, aumentar los rendimientos, mejorar la calidad y el valor nutritivo del producto e incluso generar nuevos productos.

En la Argentina, esta práctica se ha desarrollado desde aquel momento, a mediados de los 90, y hasta hoy intensi-vamente y de manera favorable para la expectativa de productores y nuevamente para el país que alcanza el ya mencionado nivel de exportaciones en gran parte por ser el segundo productor de productos trans-génicos con un total de casi 15 millones de hectáreas sembradas bajo este sistema de cultivo.

A diferencia de otros cultivos modificados y con la implementación de la siembra directa, la soja transgénica ha dado a los productores mayores y mejores condiciones de rendimiento a nivel productivo y económico.

Pero en verdad ¿quiénes son los que se benefician?. Lo que plantea este modelo agrí-cola no es más que un tipo de agricultura sin agricultores, donde se sobrepone el pensa-miento de la rentabilidad a corto plazo y el uso irracional de los recursos al de su uso sustentable.

¿QUIEN MANEJA LA BATUTA?

El impulso que tuvo la soja en la Argentina y su fama por otorgar mayor productividad y rendimiento económico ha llevado a que se siembre soja en donde se pueda.

Cada año aumentan las hectáreas sembradas con este cultivo y la mayor parte de esta producción, casi su totalidad, son de origen transgénico.
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Quienes tienen en sus manos los insumos de este sistema de producción genéticamente modificado son unas pocas empresas que están monopolizando la industria agropecuaria, entre ellas se encuentran: Singenta, Bayer y Basf, Agrobiotech, Downchemical, Limagrain, AstraZeneca, Monsanto Dupont, Norvatis y Adventis.

Por un lado, al requerir menos mano de obra el cultivo de soja y al estar desplazando a otros cultivos en busca de mayor rendimiento, muchos agricul-tores y empleados agrícolas han sido expulsados del campo.

Por otro, estas empresas monopólicas que en un principio otorgaban sus semillas sin mayores contradicciones hoy poseen normativas y contratos que son imposibles de eludir, encerrando a los agricultores en un círculo vicioso que los somete a sus intereses.

¿Hasta que punto en-tonces podemos decir que este cultivo es tan beneficioso para el país? ¿Acaso no son sólo unos pocos, la mayoría provenientes del exterior, quienes se llenan los bolsillos con grandes montos de la producción argentina?

No obstante, no sólo se perjudica la actividad agro-pecuaria y quienes la producen, sino también el medio ambiente que se ve afectado por las prácticas intensivas y agroquímicos; y la población que padece los efectos de los herbecidas en la piel y en la ingesta de alimentos no aptos para consu-mo.

IMPACTO AMBIENTAL

Según Viviana Mariani, Directora Técnica de la Certificadora de Productos Orgánicos Mokichi Okada (MOA), el impacto que produce el cultivo de la soja en el medioambiente “Se refiere sobre todo a la disminución de la biodiversidad que caracteriza a cada ecosistema (malezas, insectos, microorganismos, etc.), muerte de los microorganismos del suelo por la aplicación continua de herbicidas, contaminación de las napas freáticas a través de los años por los herbicidas, resis-tencia de malezas al herbicida y una destrucción continua de los organismos benéficos (avispitas, insectos, etc.)”.

La primera consecuencia observable en el medio ambiente es la desertización y junto a ella la pérdida de la biodiversidad, de los ecosistemas existentes.

Con herbicidas como el glifosato se eliminan las male-zas que interfieren para el cultivo y que dejan el terreno preparado para otros cultivos con menos posibilidades de enfrentarlas, pero la eficacia de estos agro-químicos también arrasan con insectos y todo tipo de microorganismos existentes en dicho suelo e incluso en plantaciones vecinas.

Además, al extenderse la superficie sembrada, cada vez son más las hectáreas que se pierden y la ambición desmedida ya no reconoce ni siquiera aquellas áreas que en el país son reservas naturales protegidas.

En el 2004, por ejemplo, se vendieron dos lotes del Área Natural Provincial Protegida en el departamento de Anta, Salta.

Estos son aproximadamente 13 mil hectáreas que se utilizarán para producir soja y citrus, los cultivos más rentables en la zona, con el objetivo o la excusa del gobernador que aseguró que con dicha venta y producción se concretará la mejora de las rutas provinciales 5 y 30.

Y éste, desafortunada-mente, no es el único caso en el cual la ambición del hombre quiere ir más allá e incursionar incluso en aquellas áreas que venían salvándose de las irrupciones abruptas del hombre y sus avances tecnológicos.

SE VIENE EL AGUA

También desde la década del 70 en la Argentina han aumentado considerablemente las lluvias y con ellas las inundaciones.

Este aumento en las precipitaciones ha sido ocasionado por un cambio climático global, del cuál se escucha hablar con frecuencia entorno a problemáticas como la capa de ozono y el calentamiento global, y por otros factores entre los cuales se encuentran la creciente de superficies sembradas con cultivos de bajo consumo hídrico como la soja.

El cultivo de soja no retiene el agua en el campo sino que la deja correr, por este motivo, cuando llueve, el agua se desliza por el campo y pasa a engrosar el caudal de los ríos produciendo, en ocasiones, inundaciones como las que se han dado en los últimos años en el noreste del país.

Donde había un monte con árboles capaces de absorber el agua, hoy hay cultivos de soja que desprotegen al suelo y a aquellos que no pueden luchar contra la naturaleza que a su vez no hace más que acudir a las consecuencias de la aplicación desmedida de la tecnología, en este caso la biotecnología.

IMPACTO SOCIAL

Como ya se ha mencionado, y como parte del impacto que produce en la sociedad el cultivo indiscriminado de soja, el sistema impuesto contempla una agricultura prácticamente sin agricultores.

Cada vez hay más productores excluidos, y los que se mantienen en pie están sometidos a reglas impuestas por aquellos monopolios genera-dores de organismos genéticamente modificados.

Aún con lo lamentable y desolador de este panorama del sector agrícola, hay consecuencias mucho más delicadas e importantes a nivel social y que se refieren a la incidencia del cultivo en la salud humana.

Esta afección negativa comienza en el campo con la aplicación de glifosato que además de dañar la biodiver-sidad, ha provocado la destrucción de otros cultivos, intoxicaciones seguidas de muerte, tanto en las personas que los utilizan como en personas que habitan en zonas aledañas.

Las intoxicaciones que se generan con el glifosato pueden causar hinchazón de pulmones, dolor gastrointestinal, obnubilación de la conciencia, neumonía, vómitos, irritación de ojos, piel y destrucción de glóbulos rojos.

Saliendo del campo y pasando a las góndolas de supermercados y a la mesa, se ha detectado que la ingesta de soja puede ocasionar dificultades en la salud. Y si bien hay muchas controversias entorno a este tema, es al menos virtuoso tomar precauciones y tener en cuenta ciertos datos que, basados en experiencias previas y en estudios científicos realizados en animales, alertan sobre posibles riesgos sanitarios.

Darío Gianfelici, médico rural de la provincia de Entre Ríos, explicó que la soja transgénica “Puede producir en el hombre malformaciones como la falta de descenso de los testículos o problemas en la constitución de la uretra masculina. También puede ocasionar cáncer de próstata y una disminución de la cantidad de espermatozoides”.

Tanto la soja normal como transgénica tienen hor-monas vegetales, las isoflavonas, que dentro del organismo humano tienen funciones estrogénicas. De allí que su consumo “pueda incrementar en las mujeres el riesgo de contraer cáncer de mama y ovario además de endometriosis, es decir, la producción de epitelio uterino fuera de la matriz”.

“También suelen producirse embarazos anembrionados. Hay fecundación del óvulo y formación de placenta, pero sin producción del embrión”, Gianfelici indicó que esta patología “Se ve con muchí-sima frecuencia en aquellos lugares donde la explotación de soja se ha transformado en un monocultivo”.

Sobre el consumo de soja en niños, Gianfelici recordó que la soja “Está totalmente contraindicada en menores de dos años y debe usarse con mucha precaución en menores de cinco años”. La soja es deficitaria en muchos nutrientes y por su alto contenido en fitatos interfiere en la absorción de hierro y del zinc, además de no ser una fuente de calcio. “Por eso es incorrecto llamar leche de soja a lo que es, en esencia, un mero jugo de soja”.

Además esta leche de soja, que ocasionalmente se comercializa con añadidos de azúcar y jugos frutales y vegetales, representa un factor de riesgo para el aumento de caries y erosión dentaria en los niños, debido a que poseen una capacidad erosiva del esmalte dentario al disminuir el ph en la boca.

Además, las isoflavonas que contiene la soja son inhibidoras de la peroxidasa tiroidea involucrada en la síntesis de la T3 y T4.

Se puede esperar de esta inhibición que genere anormalidades tiroideas, incluyendo el bocio y tiroiditis autoinmune.

Existe un importante cuerpo de datos científicos en modelos animales que demuestran efectos generadores de bocio y hasta efectos cancerígenos de productos de soja.

Lo más alarmante de todo ésto es que, si bien como hemos dicho hay aún muchos debates sobre qué es lo cierto y qué no, con respecto a las bondades y perjuicios de la soja, se han venido impulsando campañas a nivel mundial proclamando a la soja como salvación a la hambruna.

Greenpeace ha denunciado a la industria de los cultivos transgénicos por proyectos como el de la Soja Solidaria, que salió a la luz a mediados de 2001, diciendo que “aprovechan, a través de una campaña solidaria, la pobreza y la crisis alimentaria argentina para “instalar a la soja como solución a la desnutrición infantil y como alimento mágico ante la opinión pública”, sin antes haber difundido “información crítica” sobre su consumo”.

POCO Y NADA

De esta forma se ha publicado en muchos medios los beneficios de la soja y se han difundido diversas campañas que han colaborado a la formación de falacias o al menos datos cuestionables.

Esta información erró-nea y la carencia de publicaciones fehacientes se deben, por un lado a que el Estado y los científicos no informan lo suficiente y es escaso y dudoso lo que llega a los medios.

Por otro lado, se encuentra la postura de aquellos medios que buscan sumarle puntos positivos a la soja en la opinión pública ya sea por ideales políticos que van con el modelo actual de producción agrícola, o por la sumisión ante aquellas grandes corporaciones que publicitan en su medio y son parte del mercado de los transgénicos.

¿Cómo puede hablar de la soja un suplemento rural o una revista agropecuaria que le hace publicidad a las semillas modificadas o a herbicidas como el glifosato?.

Lo cierto es que gran parte de aquello que se publica no es completamente cierto, los medios de comunicación, el Estado y los científicos tendrían que interiorizarse más y priorizar aquella información que permita mantener a la ciudadanía informada para poder defenderse de los riesgos que estos ocasionan.

Considerando el impacto ambiental y social que se ha analizado, cabe concluir que lo único que realmente hace falta es tomar conciencia del uso irracional de la tecnología y de la necesidad de priorizar la vida ante la rentabilidad económica.
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Fuente:Organic Consumers Association

 

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Tras el revés que sufrió la terapia hormonal sustitutoria después de que un estudio estadounidense revelara sus riesgos, la soja se está convirtiendo en la alternativa natural por excelencia para aliviar los síntomas de la menopausia. Los expertos alertan, sin embargo, de que no se han demostrado los supuestos beneficios de la soja.

En los últimos tres años las ventas de suplementos a base de soja en las farmacias y centros de dietética se han disparado. En los prospectos de estos productos se ensalzan las particularidades de las isoflavonas de la soja, estrógenos naturales con una estructura similar a los de la mujer, que desaparecen repentinamente con la llegada de la menopausia. Entre las indicaciones de estos suplementos figuran el alivio de sofocos, alteraciones de la piel, sequedad vaginal y prevención de problemas asociados al climaterio a largo plazo, como la fragilidad de los huesos o las complicaciones cardiovasculares.

* El auge de las isoflavonas

Suplementos dietéticos a base de soja.

“La soja ha sido respaldada por un ‘boom’ comercial sin aval científico”

“Ni tanta soja, ni tan poca terapia hormonal sustitutoria”, dicen los expertos en menopausia

¿Pero posee realmente la soja este prometedor potencial terapéutico? El debate está abierto y numerosos ginecólogos y especialistas en fitoterapia empiezan a advertir de que no se ha realizado todavía ningún estudio lo suficientemente amplio para asegurar que este vegetal es tan beneficioso como se proclama.

Precisamente la ausencia de estudios con suficiente base científica que avalen las propiedades atribuidas a la soja ha llevado a la Sociedad Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) a divulgar un documento en el que se advierte a ginecólogos, médicos de familia, y a la población en general de que probablemente se está sobrevalorando el poder terapéutico de este vegetal (rico en estrógenos naturales) para contrarrestar los efectos de la menopausia.

En el documento, cuyo redactado final se consensuará el próximo jueves, los expertos en el estudio de la menopausia pretenden, asimismo, despojar a la terapia hormonal sustitutoria (tratamientos basados en estrógeno y progesterona para sustituir las hormonas perdidas con la menopausia) de la maldición que acompaña a este tratamiento desde el año 2002, cuando un amplio estudio clínico que se estaba realizando en Estados Unidos con 16.000 mujeres menopáusicas se paralizó al observarse que los fármacos incrementaban de forma significativa el riesgo de sufrir cáncer de mama y de útero y de enfermedades cardiovasculares.

“Ni tanta soja ni tan poca terapia hormonal sustitutoria”. Así puede resumirse la advertencia que hará pública la AEEM, según adelanta Joaquim Calaf, miembro de esta asociación y jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Sant Pau de Barcelona. “En dosis bajas y periodos de tiempo limitados, la terapia hormonal sustitutoria sigue siendo la mejor alternativa para determinadas mujeres menopáusicas que no presentan contraindicaciones en su uso”, explica la ginecóloga del Hospital Clínico de Barcelona Magdalena Duran, coordinadora del grupo de fitoterapia de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Con las malas noticias sobre la terapia hormonal (que fue considerada como la fórmula para la eterna juventud femenina), el número de usuarias del tratamiento descendió en picado -en España, donde la utilizaban medio millón de mujeres, la tasa de abandonos se situó en el 58% el año pasado-, y se inició, paralelamente un meteórico ascenso del consumo de soja y complementos de este vegetal ricos en isoflavonas como remedio natural contra los síntomas de la menopausia.

¿Por qué esta fe, probablemente desmesurada, en este vegetal? “La soja ha sido respaldada por un boom comercial no avalado por estudios científicos serios”, destaca Carme Coll, directora del programa de atención a la mujer del Barcelonès Nord del Instituto Catalán de la Salud (ICS). “Estudios preliminares están sugiriendo que otros vegetales, carentes de isoflavonas, podrían tener estos efectos atribuidos a la soja”, agrega Coll.

La alerta contra la infundada exaltación a la soja se ha reforzado con la reciente publicación en The Journal of the American Medical Association (JAMA) de un estudio que concluía que los estrógenos naturales de la soja no mejoran las funciones cognitivas, ni la densidad de los huesos ni los niveles de colesterol en las mujeres postmenopáusicas.

En el trabajo, realizado por la University Medical Center de Utrecht (Holanda), participaron 202 mujeres de entre 60 y 75 años. Siguiendo el método del doble ciego, a la mitad del grupo se les suministró durante un año y diariamente 25,6 gramos de proteína de soja que contenía 99 miligramos de isoflavonas. La otra mitad recibió placebo. Los autores del trabajo no observaron ninguna diferencia entre las mujeres que tomaron placebo y las que ingirieron soja sobre su rendimiento cognitivo, ni en los niveles de lípidos en sangre ni en la densidad mineral de los huesos, tres funciones que se ven alteradas con el repentino declive de hormonas al aparecer el climaterio.

Si no hay estudios científicos serios sobre las supuestas bondades de la soja, tampoco los hay que analicen su inocuidad tomada en grandes cantidades. “Precisamente uno de los problemas de las cápsulas de soja es que contienen fitoestrógenos en cantidades muy variables”, señala Magdalena Duran.

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia reclama que se patrocinen estudios científicos amplios sobre los beneficios o perjuicios del consumo de soja. Mientras tanto, y en plena eclosión del consumo de soja, la controversia está más viva que nunca.

Mientras un trabajo realizado con animales de laboratorio en Estados Unidos y publicado en The Journal Endocrinology and Metabolism mostraba que, a niveles dietéticos, los estrógenos de la soja no estimulaban el crecimiento celular, otros trabajos han sugerido que el consumo de este vegetal en grandes cantidades puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, entre otros problemas de salud.

Mientras no se realicen los estudios científicos necesarios, los expertos recomiendan precaución. “La soja no es la panacea, no es la fuente de la eterna juventud ni de la eterna salud, pero un consumo moderado no tiene por qué ser perjudicial”, considera Joaquim Calaf. “Lo que sí parece comprobado es que la soja reduce el colesterol y que a muchas mujeres les alivia los sofocos si presentan una sintomatología leve o moderada”, agrega Magdalena Duran. “En estos casos”, puntualiza la ginecóloga y especialista en fitoterapia, “la soja es una opción para las mujeres que quieren evitar la terapia hormonal sustitutoria”.

Los expertos coinciden en que ha contribuido a ensalzar la soja el hecho de que varios estudios epidemiológicos en Japón han demostrado que las mujeres que consumen soja toda su vida tienen tasas de cáncer mamario ligeramente inferiores a las de aquellas que no la consumen y que las pacientes con cáncer de mama tienen mayor tasa de supervivencia que las occidentales. Sin embargo, los especialistas consultados señalan que otros factores dietéticos, de estilo de vida o genéticos, podrían estar influyendo en la menor tasa de cáncer de mama entre las japonesas.
El auge de las isoflavonas

Los fármacos basados en isoflavonas de la soja suponen el 95% de las plantas medicinales que se dispensan en las farmacias como remedio natural a los síntomas de la menopausia. Las ventas de estos productos se han disparado en las farmacias españolas desde 2002, cuando la terapia hormonal sustitutoria fue desacreditada en Estados Unidos al observarse que sus riesgos superaban sus ventajas. El Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito) informa de que en 2002 se dispensaron 1,2 millones de envases en las farmacias españolas, una cifra que se elevó a 1,7 millones en 2003, lo que supone un incremento del 29% en tan sólo un año. Andalucía fue la comunidad donde más aumentaron las ventas de estos productos de soja en las oficinas de farmacia, con un incremento del 40%.

La entidad calcula que las ventas de estos productos habrá experimentado un aumento aún más acusado a finales de 2004.

Infito afirma que la mayoría de ginecólogos ha prescrito alguna vez plantas medicinales, mayoritariamente extractos de soja, para contrarrestar los síntomas del climaterio en la mujer, y agrega que el 30% de los facultativos los recomienda habitualmente. Las españolas optan mayoritariamente por adquirir estos preparados fitoterápicos en las farmacias y sólo una minoría los compra en centros de dietética, según Infito.

El auge de los productos de soja ha tenido especial repercusión en Estados Unidos. Desde 2001, la venta de estos productos ha aumentado el 44%, y alcanzaron una facturación de 3.900 millones de dólares el año pasado. Pero mientras en este país ha aumentado el consumo de soja y derivados (leche de soja, brotes o tofu), los suplementos dietéticos a base de extracto de este vegetal (mayoritariamente en comprimidos) han empezado a disminuir, probablemente a causa de la preocupación que generan en las consumidoras los riesgos que podrían tener para la salud, dada las elevadas concentraciones de isoflavonas que estos componentes suelen llevar.

 

Y el último
Efectos negativos del consumo de soja

 

Beatrice Trum Hunter

El consumo de soja se está promocionando vigorosamente. A pesar de los muchos supuestos beneficios, hay un lado negativo, que está siendo ignorado.

El poroto de soja crudo contiene numerosos anti-nutrientes. Si bien el procesamiento los puede reducir, no los elimina.(1) El poroto de soja crudo es un anticoagulante (un agente que previene la coagulación de la sangre). Esta propiedad anticoagulante no se revierte con la vitamina K, que es un agente coagulante muy efectivo. Muchos norteamericanos tienen bajos niveles de vitamina K. La propiedad anticoagulante de la soja se atribuye a su actividad anti-tripsina. La tripsina es una enzima especial necesaria para digerir las proteínas. Además, la tripsina permite la asimilación de la vitamina B-12. Por lo tanto, al bloquear la actividad de la tripsina, la soja, como agente anti-tripsina, aumenta los requerimientos de vitamina B-12 y de hecho crea una deficiencia de dicha vitamina.(2)

El poroto de soja crudo contiene otros anti-nutrientes, incluyendo ácido fítico (de los fitatos), que se une a los minerales impidiendo su absorción (especialmente zinc, calcio, y magnesio).(3) El ácido fítico también se encuentra presente en los cereales. Por lo tanto, los vegetarianos que dependen de la soja y de muchos productos con soja, y que también consumen cereales, tienen un riesgo aún mayor de sufrir deficiencias de estos minerales.(4) Los fitatos se encuentran unicamente en alimentos de origen vegetal.

Otros anti-nutrientes presentes en el poroto de soja crudo son las hemaglutininas. Dichas sustancias tienen la capacidad de aglutinar las células rojas en los seres humanos y en otras especies, y suprimen el crecimiento de manera significativa. Estos anti-nutrientes son también conocidos como “fitoaglutininas”, o “lectinas”.(5)

Estos varios anti-nutrientes del poroto de soja crudo se pueden reducir en parte mediante un adecuado tratamiento térmico, y mediante el germinado. Sin embargo, estas sustancias siguen presentes, aunque a un nivel menor. El único método efectivo conocido para desactivar estos anti-nutrientes es la fermentación tradicional. Dicho proceso implica un cambio químico lento, iniciado por bacterias, moho y levaduras. La fermentación desactiva los inhibidores enzimáticos, el ácido fítico, las hemaglutininas, y los antagonistas vitamínicos de los porotos de soja crudos. El proceso de fermentación da por resultado que los nutrientes de la soja sean más digeribles y disponibles para el organismo.

Lamentablemente, el proceso de fermentación se usa tan sólo con unos pocos productos de soja, productos no muy conocidos en la cocina norteamericana, y difíciles de conseguir. Los principales productos de soja fermentados son el tempeh (una entrada de soja), el miso (una pasta de soja usada en sopas y salsas), y el natto (porotos de soja fermentados enteros). El tempeh y el miso se consiguen en tiendas de alimentos naturales en los EE.UU. El natto, común en Japón, no es conocido ni se consigue casi en los EE.UU. Por lo que tengo entendido, el natto tiene un olor fuerte y una textura pegajosa, y no es generalmente aceptado por los principiantes. Ya que el miso se usa nada más como condimento, el único producto de soja fermentado aceptable es el tempeh.

En contra de lo que se cree, el tofu, más conocido y más fácil de conseguir en los EE.UU., no es un producto fermentado. Se lo procesa por precipitación. Con este método se desactivan algunos agentes anti-enzimáticos, no todos, y se desactiva una pequeña parte de los fitatos.

Los porotos de soja, incluso luego de ser procesados, tienen propiedades anti-tiroides.(6) Las isoflavonas estrogénicas (en particular los pigmentos de la planta) presentes en la soja – la genistina y la daidzeína – tienen mucha fama de ser beneficiosos para la salud. Lo que no se da a conocer es que son agentes anti-tiroides. Las personas que consumen productos de soja regularmente (tal como se recomienda actualmente) pueden sufrir diversos desequilibrios de la tiroides. Los estudios con animales vinculan a las isoflavonas de la soja con los problemas de tiroides, incluído bocio. Otros estudios vinculan el consumo de soja no solamente con el hipotiroidismo, sino también con bajos niveles de energía, deficiente aborción de minerales, e infertilidad.(7)

Incluso a niveles bajísimos, las hormonas pueden tener profundos efectos biológicos, tanto positivos como negativos. Las isoflavonas estrogénicas de la soja se promocionan con entusiasmo como buenas para la salud. Aunque aparentemente previenen el cáncer si se las consume tempranamente, pueden causar cáncer si se las consume en una etapa posterior de la vida. Existen estudios tanto con anmales como con personas que sugieren que la soja puede aumentar el riesgo de contraer cáncer de mama.(8,9,10,11)

A menudo se citan estudios de las bajas tasas de cáncer de las mujeres asiáticas que consumen soja. Sin embargo, deben considerarse otros factores. Las mujeres asiáticas que abandonan sus dietas tradicionales y adoptan una dieta occidental aumentan su riesgo de contraer cáncer de mama. No es lógico decir que la soja es el único factor en juego.

¿Cuán saludables son los productos de soja que se ofrecen a los norteamericanos? Los anti-nutrientes presentes en los productos de soja modernos, incluída la harina de soja, pueden inhibir el crecimiento en animales. En los seres humanos, pueden causar problemas intestinales, reducir la digestión de las proteínas, y llevar a deficiencias crónicas en la asimilación de aminoácidos.(12, 13)

La soja contiene un alto porcentaje de ácidos grasos, que se vuelven rancios rápidamente cuando el poroto de soja es convertido en harina de soja. La harina de soja entera es especialmente suceptible a deteriorarse de esta forma, y tiene un gusto desagradable difícil de enmascarar. Los alimentos rancios son tóxicos y deberían evitarse.

La proteína de soja texturizada, un económico producto de relleno, se volvió popular en un momento como extendedor para las hamburguesas. Actualmente, se lo usa mucho en los alimentos procesados, a pesar de que contiene anti-nutrientes.

Los aislados de proteína de la soja se usan en mezclas proteicas destinadas a alimentos bebibles que reemplazan las comidas.(14) Estos aislados de proteína se obtienen a través de un proceso que utiliza altas temperaturas, el cual desnaturaliza mucho la proteína. Así, dañada, la proteína tiene bajo valor nutricional. Tanto el de soja como otros aislados de proteína pueden causar un balance de calcio negativo en los seres humanos y en otros animales, y puede contribuir a causar osteoporosis. Los aislados de proteína de soja tienen niveles altos de fitatos que bloquean la absorción de minerales, fitoestrógenos que deprimen la tiroides, y potentes inhibidores enzimáticos.(15) Además, según ciertos informes, los altos niveles de calor utilizados en su procesamiento aumentan las probabilidades de que se formen compuestos cancerígenos.(16,17)

La “leche” de soja se usa como reemplazo de la leche de vaca, y se la promociona para la población en general.(1Cool También se la utiliza como sustituto de la leche de vaca en las fórmulas para bebés alérgicos a la leche de vaca. La leche de soja no es equivalente a la leche humana (ni a la de vacas, cabras, u ovejas). La leche de soja tiene varias características negativas como alimento para bebés o niños.(19) Puede tener efectos negativos en el desarrollo hormonal de los niños.(20, 21, 22) Carece de colesterol, una sustancia escencial para el adecuado desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central de los niños. Un estudio sobre niños alimentados con fórmula a base de soja mostró concentraciones de compuestos estrogénicos 22.000 mayores que los de la leche materna o de la fórmula a base de leche de vaca. Este increíble hallazgo llevó a que se especule en el New Zealand Medical Journal que tal exceso de estrógeno en los niños podría causar un desarrollo prematuro de los pechos y de características sexuales secundarias en niñas muy jóvenes. Adicionalmente, causó preocupación de que tal exceso pueda impedir que los órganos masculinos se desarrollen normalmente en la pubertad. (23,24)

Es posible que el aceite de soja sea parcialmente hidrogenado. Este proceso resulta en la creación de ácidos grasos trans, malsanos, y presentes en los productos hechos con aceite de soja. Al día de hoy, la escencial información sobre los ácidos grasos trans no se incluye en la “Información Nutricional” de los envases de los productos alimenticios.

El aceite de soja, al igual que otros productos de soja, puede también estar hecho con soja transgénica.

A menudo, se dice que la soja es una proteína “completa” de origen vegetal. Aunque la soja puede tener un perfil nutricional mejor que el de otras plantas, sigue siendo baja en ciertos amino ácidos ecenciales. Por lo tanto, es una fuente de proteínas incompleta y desequilibrada. Solamente cuando se la complementa con alguna fuente de proteína animal, se puede decir que es una proteína completa, con todos los amino ácidos ecenciales presentes, y equilibrados.

Actualmente, la soja es uno de las principales causas de alergia en la dieta norteamericana. Personas de todas las edades han desarrollado alergias a la soja, atribuíbles a la proliferación de soja y de productos que la contienen. Dado que la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, EE.UU.) aprobó la inclusión de un texto en los envases, que dice que la soja tiene beneficios para la salud(25), se espera que más de mil nuevos productos con soja inunden el mercado, además de los muchos ya existentes. Los bebés alimentados con leche de soja para evitar la alergia a la leche de vaca, desarrollan a menudo alergia a la soja. Debido a la agresiva promoción de la soja, y a su creciente inclusión en alimentos y bebidas, es probable que el número de personas alérgicas a la soja aumente, por el crónico consumo excesivo.

Es difícil evitar la soja y sus derivados a menos que uno elija alimentos simples y naturales y evite los procesados. Incluso así, se consume soja indirectamente a través del alimento de los animales de granja y de los peces de criadero, a quienes se alimenta frecuentemente con derivados de soja.

El texto de salud que se permite ahora en los envases se basa en el consumo de 25g de soja por día, y se supone que reduce el riesgo de sufrir enfermedad coronaria.(25) Tal exceso diario aumenta inevitablemente el riesgo de alergias a la soja. La FDA estableció que las dietas con cuatros porciones diarias de proteína de soja pueden reducir los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL). Cuatro porciones diarias de proteína de soja aumentan el riesgo de más alergias a la soja. Además, reemplazan proteínas de alta calidad sin anti-nutrientes con proteínas de baja calidad con anti-nutrientes. Por si esto fuera poco, esta recomendación reduce la base de alimentos entre los que elegir, negando el principio sensato que sugiere elegir la mayor variedad de alimentos posible.

La aprobación por parte de la FDA del texto que dice que la proteína de soja reduce el riesgo de problemas cardíacos se hizo en respuesta al pedido de uno de los principales productores de soja. El lobby de la soja tiene un gran poder. Además, los fabricantes de alimentos y de bebidas favorecen el uso de soja porque es económica como relleno, extendedor y reemplazante en alimentos para las personas y como alimento para el ganado. Es una forma de reducir los costos que aumenta las ganancias.

Teniendo en cuenta toda la evidencia en contra de la soja, ¿se justifica que se recomiende su consumo como beneficioso para la salud? Se han aprobado en el pasado textos de beneficios de salud de diversos productos (para ser incluídos en los envases) en base a evidencia muy selectiva. Un crítico, Tom Valentine, observó en True Health que “ningún otro producto alimenticio básico tiene tantos anti-nutrientes como la soja. Y por otro lado, ningún otro producto alimenticio tiene tantas firmas de relaciones púbilcas y lobistas trabajando a su favor”.

A pesar de la actual popularidad de la soja, está amenazada por un rival – la micoproteína. Proteínas de célula única, derivadas de bacterias ú hongos, constituyen un reemplazo económico de la carne. Las micoproteínas, aprobadas en muchos otros países, han sido analizadas por la FDA durante años. Ahora, la agencia parece lista para aprobar su uso como alimento humano y animal. Igual que la soja, se promueve la micoproteína por sus beneficios funcionales, nutritivos y químicos. Su inminente aprobación puede iniciar una nueva revolución alimentaria. Es realmente un nuevo producto alimentario y va a transferir la producción de alimentos de la tierra al laboratorio. Puede que la soja sea derribada.

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