LOS HUNOS

Corvus Corax Habla:

Pueblo procedente del Asia y conocido por el nombre griego de jounoi o uno, latín hunni, sánscrito, huna, avesta, hunu, chino, hiongnu, aunque en sus distintas fracciones y lugares de asentamiento recibieron otras denominaciones como chionitas, heftalíes, etc. Pertenecen a la familia turco-mongol, y en su época de expansión europea fueron descritos por Amiano Marcelino (XXXI,2): «el pueblo de los hunos, poco conocido por las fuentes antiguas, que vive más allá del lago Meótide, cerca del océano Glacial, excede a todo género de barbarie. Porque las mejillas de los niños son heridas profundamente con un hierro, desde su misma niñez, con el fin de impedir el crecimiento del pelo, cuando aparece éste a su debido tiempo; a causa de las arrugas producidas por las cicatrices, envejecen barbilampiños y sin belleza alguna, como los eunucos. Todos tienen miembros compactos y fuertes y cuellos gruesos, y son tan enormemente feos y contrahechos, que se les tomaría por bestias bípedas o por postes decorados burdamente con figuras, que se emplean para marginar los puentes. Aunque tienen forma de hombres, si bien brutos, son tan rudos en su modo de vida que no necesitan del fuego ni de comida condimentada, sino que comen raíces de hierbas silvestres y carne semicruda de cualquier animal, la cual ponen entre sus muslos y la espalda de sus caballos, calentándola así un poco. Nunca se cubren por edificios hasta el punto que los desprecian como a tumbas, apartadas del uso común. Ni siquiera se encuentra entre ellos una choza cubierta de cañas. Antes bien, vagando por montes y bosques, acostumbran a soportar desde la cuna, las escarchas, el hambre y la sed. Cuando están de marcha no entran bajo techado a no ser en extrema necesidad, pues no se sienten seguros si moran bajo téjado. Se visten de telas de lino o de pieles cosidas de ratones silvestres; no tienen un traje para casa y otro para la vida pública. Pero una vez que se ponen al cuello una túnica descolorida, no la quitan ni la cambian hasta que se les cae a pedazos rota por el uso continuo. Cubren su cabeza con gorros redondos, y sus piernas peludas con pieles de cabra, y sus zapatos, que no se ajustan a plantilla alguna, les impiden marchar con libertad. Por eso se acomodan mal a la lucha a pie, pero pegados casi a los caballos, duros aunque deformes, y sentándose en ellos, a veces a usanza femenina, desempeñan sus funciones normales. Desde ellos todos los de este pueblo, noche y día, compran y venden, comen y beben, e inclinados sobre la estrecha cerviz de la caballería, se quedan dormidos tan profundamente que sueñan toda clase de sueños. Y cuando tienen que deliberar sobre cosas serias, todos dan su opinión en común de esta guisa…».

Sobre su religión no se sabe mucho, pero es posible imaginar ‘los rasgos esenciales que la caracterizan como un conjunto de creencias de tipo chamánico (v. CHAMANISMo), basadas en el culto al Tángri, o cielo divinizado, y en la adoración de ciertas montañas sagradas. Practicaban adivinación (v.) por las entrañas de los animales; y en su vida religiosa tuvo mucha importancia el sacrificio de animales, principalmente del caballo, con cuyo sacrificio sellaban los pactos entre tribus.

Su organización social es tribal y patriarcal. Se desconocen detalles sobre este pueblo de pastores y guerreros, pero a lo largo de su historia se puede ver un proceso de diferenciación social que conducirá a la rotura de los lazos tribales primitivos. Su organización política también varía con el tiempo. En una etapa primitiva, los hiongnu tenían a su cabeza un jefe llamado chan-yu, que los chinos traducen por «majestad hijo del cielo». Por debajo de éste se encontraban dos grandes dignatarios, los reyes de la derecha y de la izquierda. Siendo un pueblo nómada, el chan-yu no tenía residencia fija, pero normalmente vivía en el alto Orjon. Por debajo de estos reyes existía una jerarquía de los generales de la derecha e izquierda, los grandes gobernadores, los jefes de 1.000, de 100 y de 10 hombres. Su economía queda descrita en el texto de Amiano, ya citado.

Historia. Se divide en dos grandes momentos: la época en que con el nombre de hiongnu son citados por las fuentes chinas, y el momento en que aparecen en Europa y son conocidos por los escritores griegos y romanos. Creemos que se trata del mismo pueblo. Otros autores les consideran distintos.

Los hiongnu aparecen en la historia de China como una potencia amenazante a fines del s. III a. C. Desde su sede primitiva al N del río Amarillo, atacaron bajo el chan-yu T’eu-mar a los yue-chi, establecidos en el Kansu occidental (210-209). Mao-tuen derrotó a los tonghu, que habitaban hacia Manchuria, y, aprovechando la anarquía china, invadió la provincia de Shansi. Laochang acabó con los yue-chi del Kansu obligándoles a emigrar hacia el O. Cuando llegaron al río lli cayeron sobre los wu-suen, población emparentada con los alanos posteriores. Estas primeras victorias de los hiongnu tuvieron como consecuencia el fin de la dominación griega en Afganistán y un aumento de la potencia de los hiongnu en la Alta Asia, siendo por esta época sus grandes centros de concentración las fuentes del Orjon y el curso inferior del Ongjin. Desde estas posiciones continuaron hostilizando a China, pero el emperador Wu-ti pasó a la contraofensiva aliándose con los yue-chi de Sogdiana (región de Alta Asia) y con los wu-suen (v. CHINA Iv). Fracasadas las negociaciones, inició él solo las hostilidades (129 a. C.); después de una larga guerra, los hiongnu fueron rechazados a la Alta Mongolia, aunque no perdieron su fuerza militar. Durante el s. i a. C., hiongnu y chinos tratan de controlar la ruta de la seda, que al final quedó en poder de los segundos. Después de las derrotas sufridas por el pueblo hiongnu, las guerras civiles enfrentaron a dos caudillos rivales, Hu Han-ye y Tche-tche. El primero se sometió al emperador chino Shi-Humng-ti y, con la protección de éste, quedó como chau-yu.

Tche-tche emigró hacia el O llegando al Turquestán ruso en el 44 a. C., sometiendo de paso a los wu-suen del Ili, pero su mando duró poco porque el general chino Tch’eng T’ang le derrotó y le cortó la cabeza (35 a.C.) . Su pueblo, llamado el de los hiongnu occidentales, se estableció en torno al lago Baljash y el mar de Aral. Su historia se pierde porque entonces no están en contacto con ningún Imperio que dé noticias de ellos en sus fuentes literarias. Dada su proximidad a Irán, recibieron múltiples elementos culturales. El grupo sometido al Emperador chino también se vio afectado por las luchas intestinas, que dieron por resultado la escisión de un grupo de tribus, establecidas en Mongolia Interior, como federadas de China y que se denominan hiongnu meridionales. El grupo primitivo septentrional fue dominado por los sien-pi hacia el 155 d. C. Los h. meridionales intervinieron activamente en la política china a finales del s. ii y principios del III y lograron apoderarse por algún tiempo del Imperio chino, pero a mediados del s. iv fueron sometidos por los mu-jong.

Los h. occidentales, en el 374, por causas no bien conocidas, emprendieron su marcha hacia Occidente bajo el caudillaje de Balamir; vencieron a los alanos y atacaron a los ostrogodos, que se sometieron en su mayoría, mientras que los visigodos huyeron hacia el Imperio romano. Los hiongnu quedaban dueños de las estepas entre los Urales y los Cárpatos. Continuando su avance, ocuparon la llanura húngara, dominaron a los gépidos y llegaron a las orillas del Danubio (405). De esta época, se conocen tres caudillos que gobiernan simultáneamente: Ruas, Mundzuk y Oktar. Pronto quedaron dos jefes, hijos de Mundzuk: Atila y Bleda; el segundo fue eliminado por el primero, que quedó como soberano único. Atila es el hiongnu típico tanto física como espiritualmente: fuerte, austero, astuto, infatigable, con arrebatos de ira que sabe explotar para sus fines. Pasa el Danubio en el 441, se apodera de Naissus y devasta la Tracia, saquea Philíppopolis y Arcadiópolis. Firma la paz con el Imperio de Oriente en el 448, recibiendo una franja de tierra al S del Danubio. A los dos años inicia su gran expedición hacia el Rin, penetra en la Galia, y en el 451 es derrotado por el ejército de Aecio, al que se habían unido Teodoredo con sus visigodos (v.), y otros pueblos en la batalla de los Campos Cataláunicos (cerca de Troyes). Detenido el avance hiongnu, Atila sitia Aquilea, Milán y Pavía. Marcha sobre Roma. El papa S. León el Grande le detiene ofreciéndole un tributo y la mano de Honoria. Atila se retira a Panonia y m. en el 453.

El imperio de Atila, conglomerado de pueblos con un aglutinante hiongnu, estaba formado por ostrogodos, gépidos, alanos, sármatas y otros que se mantenían unidos por la gran personalidad de Atila. En su corte trashumante figuraban germanos, griegos y romanos en puestos de confianza. La muerte del caudillo provocó sublevaciones. Los ostrogodos y los gépidos se rebelaron al año siguiente del fallecimiento de Atila, librándose una gran batalla en la que pereció Ellac, hijo de Atila. Los hiongnu se replegaron hacia la estepa rusa bajo el mando de un hijo de Atila llamado Dengizich. Otros hijos del mismo pidieron tierras a los romanos, quienes establecieron a Ernac en la Dobrudja, y a Emnedzar y a Uzindur en Moesia. Dengizich fue muerto por los romanos en una guerra. El gran Imperio se deshacía. Una nueva oleada asiática, las de los ávaros, sometió las estepas. Era el presagio de una nueva invasión, la de los turcos (v.).

Extensión máxima del Imperio Huno de Atila

Arte y cultura. Los hiongnu experimentaron un proceso de aculturación que empezó en China y terminó en las estepas rusas. De China recibieron la base artística que informara su estilo propio; de los iranios, los elementos de su escritura rúnica. El arte hiongnu es muy característico, representado sobre todo por las placas de cinturón, apliques, ágrafes y botones de equipo o de arneses en bronce, de motivos animalísticos estilizados. Se denomina arte de ordos, nombre de la tribu mongola que ocupó desde el s. xvi la curva del río Amarillo, región donde los hallazgos han sido particularmente abundantes. Este arte es una provincia del arte animalístico de las estepas, teñido de influencias asirio-iranias y griegas de Rusia meridional.

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3 Respuestas a “LOS HUNOS

    • “ezto”, el texto que leíste es sobre cultura e historia de los Hunos, no se cambiará porque no hay ninguna razón para cambiar información correcta.
      Dices que no te “zirvio” (tal cual has escrito); para que tenía que servirte? No somos un grupo de apoyo escolar. Presentamos temas que nos resultan interesantes y la información se propone a debates más elavorados que “ezto es kk”; podrías entonces iluminarnos y enviarnos un trabajo tuyo mejorando la información aquí presentada.

      Un saludo

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